Con más de dos décadas de experiencia como abogada colegiada en el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid, he recorrido el camino que todo abogado emergente enfrenta en sus primeros pasos, superando retos y aprendiendo a cada paso del camino y de todos mis errores. Especializada en derecho de familia, mi formación incluye un Máster en Práctica Jurídica Procesal Civil, un Máster en Práctica Mercantil, y un Máster en Mediación Familiar (UEMC). Además, como socia de la Asociación Española de Abogados de Familia (AEAFA), mi compromiso con esta área del derecho es total. Hoy quiero compartir contigo consejos prácticos y reflexiones que me habrían sido de gran ayuda al inicio de mi carrera, para que puedas navegar con más confianza y éxito en tus primeros pasos como abogado.
La relación con los clientes no siempre es un camino de rosas y lo sencillo se suele complicar, por ello, es esencial actuar prevenidos y establecer ciertos límites que marquen una buena dinámica de trabajo. En este artículo voy a referir ciertas cautelas que, particularmente, nunca me salto en mi relación con los clientes: Evita la gratuidad: Tu trabajo es un servicio especializado que requiere una formación específica y ciertos gastos. Ofrecer gratuidad desmerece y perjudica seriamente la profesión. Por tanto, desde la primera reunión deberías transmitir con firmeza el valor que aportas y cobrar tus honorarios con naturalidad. No tires por tierra tu trabajo ni rebajes tus expectativas económicas. Nuestros servicios son de medios, no puedes garantizar el éxito de un caso, pues el resultado dependerá de factores externos, como pruebas y decisiones judiciales, por ello, cobrar a éxito no suele ser una buena idea, y dejar de cobrar por haber perdido es subestimar tu trabajo. ...